viernes, 9 de octubre de 2009

Los galanes que le gustan a Sabrina

Gonzalo Heredia, Mariano Martínez, Pablo Echarri, Facundo Arana, Rodrigo de la Serna, Nicolás Cabré y Leonardo Sbaraglia son algunos de los actores argentinos con los que a Sabrina Garciarena le gustaría protagonizar una telenovela.
Resalta la figura de cada uno de ellos. “Son muy buenas personas y actores”, es la calificación con la que justifica la razón de su predilección. “Con Facundo estuvimos a punto de trabajar en Vidas Robadas, pero no se dio. Soy muy amiga de su familia. Con Facu sólo hice trabajos en cine (Tocar el cielo) y allí fue donde entablamos una gran amistad. Es un ser espiritual, bondadoso y excelente padre”, ponderó.
Al referirse a Rodrigo y a Nicolás dijo:”Naturalmente son muy buenos actores. Tienen un talento natural”. Con Gonzalo ya protagonizó el filme Felicitas. “Es un ser sensible, amoroso, contenedor y extraordinaria persona”. En cuanto a Sbaraglia, recalcó:”El haber trabajado él en España y yo también en ese país, tenemos amigos en común. Es un profesional con mayúscula”.
Sobre Echarri, ella tiene una opinión muy especial:”Lo quiero mucho. Siempre me intrigó su personalidad. Cada vez que nos cruzamos por los pasillos nos decimos qué bueno sería trabajar juntos”.

Gonzalo Heredia, a puro instinto

Por Emilio Marcelo Jozami
mjozami@elliberal.com.ar
A los 27 años, Gonzalo Heredia es el galán del momento. Enzo, el personaje de Valientes, le dio la popularidad que buscaba. El más rebelde de los hermanos Sosa en la tira que emite El Trece, es un actor consolidado que va por más: en el 2010 formará pareja con Juanita Viale para La Malparida, la tira que prepara Adrián Suar para hacer frente a Casi Ángeles y Niní. “Siempre hay algo de mí en mis personajes. Soy un actor que se maneja mucho con el instinto”, le dijo, a PURA VIDA.
Enzo Sosa es el personaje que le permitió a Gonzalo Heredia convertirse en un actor popular. El protagónico que tiene en la telenovela Valientes permitió a este joven ser hoy el hombre más deseado del planeta. A partir de este culebrón que estelariza con Arnaldo André, Julieta Díaz, Luciano Castro y Mariano Martínez, le llueven las propuestas laborales tanto para el cine, teatro como en la televisión.
Él está agradecido por lo que considera “bendiciones”. A esos dones que recibe los multiplica y busca que su carrera se consolide no a partir del galán, rótulo que aborrece, sino del actor, profesión que la enaltece a partir de la construcción de personajes creíbles como Enzo de la exitosa novela de El Trece y el romántico Enrique Ocampo en el del filme Felicitas, que presentó en el festival Tucumán Cine.
En el marco de esa muestra cinéfila, a la que asistió acompañado por Sabrina Garciarena y Alejandro Awada, protagonistas de la película dirigida por Teresa Constantini, Gonzalo concedió una entrevista exclusiva a PURA VIDA.
Después de Ronda Nocturna (2004) tienes un protagónico con Felicitas (2009) ¿Fue un salto cualitativo o cuantitativo?
Fue un salto cualitativo para mi carrera. Me movilizó mucho esa historia de amor que conmovió a la sociedad del siglo XIX y que se convirtió en un mito de Buenos Aires. Conocía el mito pero no la historia de Felicitas Guerrero.
¿Este salto de calidad te abre puertas a nuevas posibilidades para hacer cine?
Ojalá que sí. Todavía no pasó. Soy un actor al que le gustan las historias viscerales, de ésas que se cuentan tanto en Valientes como en Felicitas. Siempre, como actor, uno espera desafíos y Felicitas fue el que esperaba.
¿Desde qué aspectos trabajaste al personaje de Enrique Ocampo?
Cuando supe que iba a hacer la película, lo primero que hice fue investigar acerca de la historia de Felicitas, particularmente a Enrique Ocampo. Cuando leí el guión, encontré muchas similitudes entre Enrique y yo. Así pude entender mejor al personaje y a esa historia de Felicitas Guerrero, una mujer de luminosa e irresistible belleza que desata una intensa pasión amorosa con Ocampo y que termina en una tragedia. Soy un actor que trata de manejarse más con la intuición y que busca recrear situaciones creíbles y humanizarlas. Me encanta humanizar a mis personajes.
Tu Enzo, de Valientes, ¿tiene esa particularidad?
Lo hago desde ese lugar. La diferencia está en que para hacer a Enrique Ocampo tuve un tiempo prudencial. En cambio, para Enzo, uno va sobre la marcha. Al ser Valientes una tira diaria, tiene un ritmo más vertiginoso a la hora de resolver situaciones. Todos los días tenés la revancha de hacer escenas. Además, no está el final escrito y, ante esta circunstancia, a veces, el personaje navega por aguas que no te imaginabas al principio. En cambio, en el caso de Enrique Ocampo, uno sabía el principio, el medio y el final.
Me decías que Enrique Ocampo tiene similitudes contigo. ¿Desde la pasión?
En todos los aspectos. Por eso pude entender por qué llegó a donde llegó. Enrique es un hombre, que se maneja con un instinto animal. En mi vida yo soy así y traté de maximizar eso. Esos puntos de común conmigo traté de expresarlos y de que abunden en el personaje. Soy una persona que se maneja, en todo sentido, con la intuición.
¿Cómo debe ser un galán para vos?
No lo sé.
¿Te consideras un galán?
Me considero un actor que trata de hacer su trabajo. En este caso es Valientes, con el personaje de Enzo. No sé cuáles son los requisitos para ser galán. Son rótulos que te ponen. Yo trato de hacer muy bien mi trabajo.
¿Qué le pasó a Pablo Echarri que criticó la condición de galanes de Mariano, Luciano y vos?
No creo que haya sido con mala intención. Yo lo conozco a Pablo y te aseguro que es un tipo que tiene muy buena leche.
¿Cómo estamos en cuestión de amores?
No sabe, no contesta.
Andrea Rincón anda declarando que sos un muy buen amante…
No sabe, no contesta.
¿Es cierto que rompiste la relación con Cecilia Roth?
No sabe, no contesta. No suelo hablar de mi vida privada.

Un valiente que vive para actuar

¿Qué tiene Valientes que se convirtió en el fenómeno de la TV?
Hay una química entre los actores. Existe un grupo formado por técnicos, vestuaristas, maquilladores, producción, dirección. Hay actores que dan oxígeno. Además, la gente se sienta muy identificada con esto de la venganza de los hermanos. También contribuye al éxito la relación que tiene mi Enzo con sus hermanos Leo (Luciano Castro) y Segundo (Mariano Martínez). Tratamos de no caer en el culebrón propiamente dicho sino que, capítulo a capítulo, se busca surcar por otros caminos, siempre teniendo presente ese amor romántico y heroico.
¿Es desequilibrante para Enzo la aparición del personaje que interpreta Eugenia Tobal?
Sí. Mi personaje, en estos momentos, navega por aguas profundas y oscuras. El personaje de Eugenia lo puede sacar de eso porque tiene características muy similares al mío. Tienen muchas cosas parecidas. Va a ser muy divertido.
¿Cómo te manejas con la alta exposición que tienes?
Hago mi vida en forma normal. Camino tranquilo por la calle. Siempre es bueno el reconocimiento de la gente, algo que valoro enormemente. Es un halago todos los mimos al alma que recibo de parte del público. Me manejo igual que siempre. Sigo siendo un chico de barrio, que es mi esencia y estoy orgulloso de mi origen y lugar.
¿La actuación te eligió o vos la escogiste? ¿Vives para actuar o actúas para vivir?
La actuación me eligió cuando no era consciente y después yo la escogí cuando comencé a tener conciencia de su valor. Hoy por hoy, vivo para actuar. Cuando me empezaron a convocar con más frecuencia, me dio la pauta de que podía vivir de actor.

Peleará con su padre por el amor de una Malparida

Así como el 2009 fue el año de su consagración con Valientes, en el 2010 va por el mismo camino. A partir de marzo comenzará a grabar La Malparida, próxima tira que producirá Pol-Ka (empresa de contenidos de Adrián Suar) que tendrá como protagonistas a Gonzalo Heredia y Juanita Viale.
El propio Heredia confirmó a PURA VIDA la realización de esta ficción que Suar pondrá a las 19 para competirles a los dos tanques de Telefe: Casi Ángeles y Niní. También ratificó que el título de este envío hace referencia al carácter frío, distante y difícil de llevar que tendrá el personaje de la nieta de Mirtha Legrand.
El culebrón explorará el conflicto de padre (papel que hará Raúl Taibo) e hijo (Gonzalo) enamorados de una misma mujer, que para colmo es una persona que no se deja amar, que jamás tiene un buen gesto; como se conoce en el barrio, una auténtica Malparida.
“Me encanta trabajar en Pol-Ka. Me pone muy contento que me hayan convocado nuevamente para un rol protagónico. Es un nuevo desafío que se presenta en mi vida”, remarcó Gonzalo a PURA VIDA.
Mientras tanto, durante enero y febrero de 2010, hará Valientes en un teatro de Mar del Plata.l

Emotivo homenaje de Gieco a Mercedes Sosa

Emilio Marcelo Jozami y José David Gómez
(Enviados especiales de EL LIBERAL a Tucumán)

El alma de León Gieco está desgarrada. La muerte de Mercedes Sosa lo volvió vulnerable. No lo disimula. Lo manifestó en cada palabra y en cada canción que interpretó en el emotivo homenaje que le rindió a la “Negra” en Tucumán, ciudad natal de la cantora y geografía nacional que encontró de casualidad a Gieco, por razones laborales, en el momento del fallecimiento de su entrañable amiga.
El músico nacido en Cañada Rosquín (Santa Fe) llegó a “El Jardín de la República” el sábado pasado para presentar, en el marco del festival Tucumán Cine, su película Mundo Alas. Además, para actuar, precisamente anoche, en el cierre del denominado Septiembre Musical, un espacio artístico y cultural de envergadura.
En este contexto, Gieco recibió estremecido la partida de Mercedes al reino celestial. Antes que esto ocurriera, el sábado mismo, en una conferencia de prensa brindada al mediodía, de la que participó EL LIBERAL, había anunciado que todas las actividades que iba a desarrollar en Tucumán estaban dedicadas a la intérprete.
Después de haber recibido la infausta noticia, con la producción de su show, decidió armar una programación tributo para la artista popular que falleció ayer en un sanatorio porteño. De esta manera, las actividades arrancaron a las 19 con la propalación de los temas de Mercedes en un escenario montado en la explanada de Casa de Gobierno.
Cerca de las 21, comenzaron a emitirse, a través de tres pantallas gigantes, imágenes de la “Negra”. Cincuenta minutos después, vestido con un joggins negro, una remera del mismo color y una campera estilo rompevientos color azul, pisó el escenario un trémulo León Gieco.
Un silencio ominoso cubrió la plaza Independencia. Un respeto reverencial del público hacia el artista que no ocultó sus lágrimas antes de arrancar con Sólo le pido a Dios. Con sus ojos húmedos y el dolor punzante en el alma, León recordó cuando Mercedes le decía: “Nene, no tienes que llorar cuando cantes porque no es conveniente”. Pero, él, anoche, desobedeció ese mandato y cantó llorando.
Su voz se quebraba continuamente pero aún así, abrigado por el recuerdo de su amiga y la calidez de los tucumanos, continuó cantando Como la cigarra, Hombres de hierro y El ángel de la bicicleta, entre otros.
Por utilizar sus propias palabras, antes de contar anécdotas de cómo conoció a Jorge Cafrune y Mercedes Sosa, dijo por favor, luego perdón y, tras ser escuchado con atención ante su emocionado relato, pronunció un gracias gigante.
“Es un público glorioso y respetuoso el que hoy nos acompaña”, destacó. Mientras agradecía, en las tres pantallas gigantes aparecían sucesivamente las imágenes de “la voz de Latinoamérica”.

Mundo Alas
La segunda parte del reconocimiento a Mercedes consistió en la presentación de todos los músicos que integran Mundo Alas, un proyecto integrador elaborado por Gieco para ayudar a personas discapacitadas. Así fue como aparecieron Karina, una joven no vidente que deleitó al público con sus canciones. Además, pronunció unas palabras dedicadas a Mercedes. “Fue una maestra y mamá de los artistas populares”, dijo. Después subió Alejandro. “Gracias Mercedes, que sin ser rockera nos enseñaste a amar la vida y la libertad”, enfatizó. Mientras tanto, en el escenario, Carlos Sosa, integrante del grupo Pintores sin manos, con el pincel en su boca, retrataba lo que allí sucedía.
Cerca de las 23.50, se emitió un video con el último recital (en el 2008) que dio Mercedes en Tucumán. “Mercedes está viva. Su legado y su voz están con nosotros”, destacó Gieco, quien a cada momento pedía disculpas porque las lágrimas inundaban su rostro. Emoción y congoja en un homenaje pleno de sentimientos puros, tanto de parte de los artistas como del público.
Gieco reconoció: “Ella, seguramente, como tantas veces lo hizo cuando hablábamos por teléfono, me hubiera dicho hoy: ‘Leoncito, andá a cantarles a los tucumanos’”.
El músico también destacó: “Mercedes, aparte de ser una cantante y una mujer extraordinaria, es un ícono de la democracia. Por eso, cuando volvió al país del exilio, en 1982, sabíamos que era el último coletazo de los militares”.
“Cuando Mercedes estaba exiliada en Europa, nos empezó a conocer a Charly (García) y a mí, porque a Víctor Heredia ya lo conocía. Entonces, le pidió a su hijo, Fabián, cintas de nuestras canciones. Así comenzó a cantar con muchos que hacíamos rock”.

"Nuestra Mick Jagger"
El sábado, durante la conferencia de prensa, Gieco comparó a Mercedes Sosa con Mick Jagger, el líder de Los Rolling Stones. “Mercedes es nuestra Mick Jagger y Paul McCartney. Es la cantante argentina más increíble de todos los años, de todos los tiempos. Como ella era intérprete, cada vez que nos elegía una canción, además del honor y el orgullo que eso nos provocaba a los compositores, sabíamos que esa canción pequeña iba a volverse grande, porque, gracias a ella, sería cantada por millones en el mundo”, destacó Gieco
Además, agregó anoche que Mercedes Sosa ha sido “la voz y la cantante más increíble de la Argentina y más que un adiós hay que darle una bienvenida a la eternidad”.
“Esta noche no nos hemos propuesto darle un adiós, sino más bien una bienvenida a la eternidad, porque siempre estará su voz, en cada canción”, aseveró Greco, emocionado

El reposo del guerrero



Por Emilio Marcelo Jozami
mjozami@elliberal.com.ar

Implacable cuando opina, Gerardo Romano es un actor que experimentó prohibiciones por ser, como él dice, un librepensador que no le teme a nada ni a nadie. Si bien estas características están intactas hoy, a los 61 años, el también abogado se llamó a un silencio para poder disfrutar más de la vida, de su familia y de Rita, su hija de 4 años y medio que le cambió la vida. PURA VIDA habló con este hombre, quien estuvo en Santiago presentando la obra En la cama.

Siempre fue locuaz, directo. Nunca esquivó sus responsabilidades como ciudadano comprometido. Expresaba sus opiniones sin tamizarlas, y así fue como se cosechó enemigos. Ése era el Gerardo Romano de los 80 y los 90, pero el Romano de los 2000 está más tranquilo sin que ello signifique que haya arriado las banderas.
És tiempo en que el guerrero descansa. A los 61 años de edad, lleva una vida más apacible y familiar. Disfruta tanto de las pequeñas como de las grandes cosas. Vive en plenitud y es feliz por lo que recibe de Rita, su hija de 4 años y medio.
El prestigioso actor y abogado que construyó una carrera sólida en televisión, cine y teatro vino a Santiago para presentar, en el teatro 25 de Mayo, a las 22, la obra En la cama, una propuesta desprejuiciada, divertida, irónica, feroz y dolorosa sobre los vínculos de pareja y los conflictos de cuatro personas. Estará acompañado en el escenario por Anabel Cherubito, Walter Quiroga y Lucrecia Blanco.
PURA VIDA lo entrevistó en exclusiva.
¿Qué te atrajo de La Cama por lo que decidió regresar a los escenarios?
No me fue fácil aceptar por razones particulares que no vienen al caso. Me insistieron mucho y después dije que sí porque encontré en esta obra un contenido sólido y de situaciones cotidianas. Durante mi vida como artista he tenido grandes éxitos y fracasos, pero, esta vez, no me equivoqué porque sabía que la pieza iba a ser un éxito.
¿Con qué está relacionada la gran convocatoria de público que tiene la obra?
Porque los temas que toca la trama nos abarcan a todos. Todos los seres humanos nos sentimos solos y el mundo es inhospitalario existencialmente, filosóficamente y también en lo cotidiano: desde la inseguridad hasta el miedo a perder el trabajo. Lo único que ha intentado el hombre, a lo largo de la historia, para poder compensarse de esas dificultades e inhospitalidad, es el amor, la pareja, la familia
El amor que todo lo puede y que redime…
Si eso se da comienza a funcionar la convivencia que, taimadamente, va haciendo su trabajo sin que nos demos o queramos darnos cuenta o que tengamos voluntad para enfrentarla. Va haciendo su trabajo y corroyendo los vínculos afectivos, va trabajando la razón de la pasión o lo contrario. Entonces, se empieza a entender que el amor tiene que ser divertido. Todos estos aspectos que tienen que ver con la rutina, con la proximidad y la disponibilidad del fruto y los vínculos de la pareja van siendo afectados. Ante esto siempre es preferible luchar para salvar el amor, siempre y ante cualquier circunstancia.
La vertiginosidad con que se vive hoy, ¿contribuye a esa incomunicación y falta de discusión de temas esenciales de la vida?
Además está el estrés, especialmente con el que se vive en las grandes ciudades, es un factor desencadenante de varias situaciones límite. A esto se suma la inseguridad, la anonimia y la falta de identidad. En Santiago, probablemente todos se conocen, pero en Buenos Aires, por ejemplo, pasan los rostros delante tuyo y no te saludan y no te miran. No hay ninguna devolución humana, afectiva, que uno tanto necesita.
¿Existe un remedio o una fórmula que pueda contrarrestar esta enfermedad de las sociedades modernas?
Cada uno busca la manera de encontrar un remedio para su enfermedad. Como decía el gran Atahualpa Yupanqui, “si el mundo está dentro de uno, afuera pa´que mirar…” Unos hacen una introspección y analizan su interior. Otros recurren al psicoanálisis o a terapias alternativas como puede ser la meditación. Que la pareja adhiera en su conjunto algunos de estos elementos para salvarse, es válido.
¿Cuál es la relación del público cuando, sin redes, en la obra debaten temas que se refieren al sexo, la rutina, la infidelidad, la paternidad y las obsesiones cotidianas?
En la cama es una obra bastante osada, trasgresora y audaz. El autor no se propuso hacer concesiones. Si uno busca curarse lo que debe hacer es reconocer el diagnóstico, por no mentirse. La capacidad de negación es infinita. El público tiene una capacidad de negación, con un camino asegurado, que es la risa. Se ríe muchísimo. En el escenario hablamos con la verdad sobre algo que nos resuena e identifica. Aunque algo pueda parecer medio zarpado, termina siendo casi como un agradecimiento. El público está agradecido por hablarle con la verdad sobre un tema adulto.
Son verdades incómodas, si tenemos en cuenta que tenemos una sociedad conservadora, negadora…
Si un tipo tiene cáncer le dices la verdad. No puedes empezar el tratamiento si no le explicas en qué consiste el mismo. Siempre hay que ir con la verdad porque contribuye a seguir luchando y viviendo. Mi papá, a los 67 años tuvo un cáncer de vejiga y vivió hasta los 96. Hay que tener huevo para eso, ¿no? Siempre es mejor decir la verdad. Los conflictos existenciales que determinan cómo se para uno frente a la vida, cuál es el grado de angustia o de felicidad que pueda tener, son siempre los mismos…
Ese es el punto que encontró Muscari para desnudar el alma humana…
Los temas del alma humana son siempre los mismos. El tema del amor para enfrentar a la soledad es siempre el mismo. Desde que nos damos cuenta de que estamos solos, queremos amor. ¿Sabes qué quieren los chicos? Presencia, que un adulto se siente con él y haga cualquier cosa. Lo que quiere es que un adulto le dé pelota. La vida no es fácil. Ocultar los problemas no contribuye a hacerla más fácil.
¿Por qué Muscari es tan resistido?
Porque es un cirujano sin anestesia. Eso provoca adhesión o rechazo. Los censores son unos tremendos fisgones de una realidad que sólo ellos pueden ver.

La paternidad le sienta bien

Rita es la mujer que le cambió la vida a Gerardo Romano. Rita tiene 4 años y medio y es su segunda hija.
¿Cómo te sentó la paternidad después de tanto tiempo?
¡Ahhh, maravillosa, maravillosa!!! No es fácil, no es para cualquiera. Tienes que estar sano y con ganas de vivir. Uno tiene que cuidarse más para disfrutar más de la vida, estar más tiempo con tus seres queridos y jugar con mi hija de 4 años y medio. Te puedo asegurar que no es lo mismo la paternidad de un varón que la de una mujer. Yo lo tengo a Lucio, que tiene 23 años y al que amo con toda mi alma.
¿Qué diferencias le encuentras?
La paternidad de una mujer, a los 61, es movilizador, salvo que seas un machista. Creo que todos los hombres antes de relacionarse con una mujer, deberían tener una hija mujer. Rita se cría en el campo, imita ruido de pájaros, copia a las cotorras, a los teros, es maravilloso. Yo traté de educar a mis hijos, a los dos, lejos de las cosas que sentí que en mí fueron movilizadoras pero a la vez, angustiantes, como el estrés, la lucha diaria. Ahora, encontré otro sentido a la vida. Estoy feliz del cambio y me cuido mucho.
¿De qué te cuidas?
Ahora vengo de hacerme una ecografía. El médico me dijo que tengo una moderada esquiatosis. Esto significa que en el hígado tengo unas manchas que provocan las grasas. Fundamentalmente, las grasas provienen del alcohollll, que es tan riiico…
Gerardo, vas a tener que evitar dejarte tentar por el vino…
Voy a tener que “chupar” menos. Pero, si hay algún santiagueño que me quiera convidar con un rico vino o un whiskicito lo voy a aceptar, voy a hacer una excepción.
¿Evitar ahora la exposición mediática, que siempre te ha caracterizado, hace a esa tranquilidad espiritual que te inunda?
Estar siendo un librepensador, en una incipiente República con jueces que dejan mucho que desear y con una calidad institucional muy baja, es muy suicida. El tren de la vida sigue andando, y a mí también me alcanza…lo lamento. Como dice Bertold Bretch:”Hay hombres que luchan y son buenos; hay hombres que luchan mucho y son muy buenos y hay hombres que luchan toda la vida y esos son los necesarios”. Yo no lucho toda la vida. He luchado mucho más que muchos tipos.


No mira televisión

La Ley del amor (Telefé) y Mujeres asesinas (El Trece), ambas en el 2007, fueron los dos últimos trabajos que hizo Gerardo Romano en televisión. Hoy está alejado y por voluntad propia. “No miro televisión. No miro ficción, tampoco programas de juego sino que leo los diarios y libros. En televisión sólo veo algún tenis, rugby y algún partido de fútbol cuando juega la selección o para verlo perder a River”, expresó.