Por Emilio Marcelo Jozami / mjozami@elliberal.com.ar
(Enviado Especial de EL LIBERAL a Mar del Plata)
Luis Agustoni es el artífice del éxito de Brujas. Es un director de afiatada trayectoria en las lides teatrales y que aquí pone todo su conocimiento al servicio de esta pieza. Maestro de actores y directores, además de readaptar Brujas es quien escribió Los Protagonistas ante el espejo, Los Lobos y El regreso de tigre.Esta última obra será estrenada el lunes 4 de enero, en el teatro Guemes, con los protagónicos de Luis Brandoni y Patricio Contreras. Dirigió, entre otros éxitos, El último de los amantes ardientes, La cena de los tontos y Taxi. Amante de Williams Shakespeare, de quien dirigió y actúo enHamlet; y de Moliére, de quien hizo Don Juan, Agustoni también escribió para Adrián Suar la miniserie El Hombre, que protagonizó “El Chueco” junto con Alfredo Alcón.
¿Por qué Brujas sigue hechizando a varias generaciones?
Es una obra que se enfoca en el mundo de las relaciones humanas, tan complejo como difícil de entenderlo. Los misterios insondables que tiene la historia y los puntos no revelados hacen de Brujas una obra interesante. La gente se identifica con cada una de las mujeres que pugnan por no sacar a luz la oscuridad en que viven…
Mentiras verdaderas tan humanas como naturales…
Tan reales como la vida misma. Precisamente, en la obra hacemos énfasis en ese punto. Se van generando los climas, punzando al máximo la cuestión dramática. Brujas es un evento social del que todos estamos orgullosos de hacer porque consideramos que tiene una historia que representa a los seres humanos en sus más variadas formas. Es una pieza que trascendió el tiempo y eso es un gran logro.
Moria me decía que esta versión no tiene olor a naftalina..
Se actualizó el texto y también el estilo de actuación de cada una de ellas. Seguramente habrás escuchado donde están esas actualizaciones. Eran necesarias. En la Argentina hubo muchas comedias que estuvieron varias temporadas en cartel, pero esta es la única que, al cabo del tiempo, mantuvo su elenco. Brujas es también un espejo donde se refleja las ridiculeces del comportamiento humano…
Un espejo donde, caso Brujas, con cierta ironía, está presente la realidad política del país…
Siempre es necesario puntualizar, aunque con pequeñas pero certera dosis, sobre los grandes temas que preocupan a la humanidad. Hay que hacerlo sin caer en la liviandad. Todos tenemos la obligación de construir conductas a pesar de las limitaciones.
Con un elenco tan sólido, imagino que no le debe haber resultado traumático renovar el estilo de actuación…
Ellas son cinco actrices maravillosas e imponentes. Son cinco mujeres que aportan todo para hacer de Brujas una obra preferida por el público. Son actrices que construyen y elevan un texto haciendo real lo que parece tan irreal.
Por Emilio Marcelo Jozami
mjozami@elliberal.com.ar (Enviado especial de EL LIBERAL a Mar del Plata)
Moria Casán se reinventa permanentemente. Su figura está casi omnipresente en el teatro, la televisión y el cine. Es así como hoy trabaja como actriz, en Brujas (Mar de Plata); regresará a la televisión como conductora de Si queres reír, reí (América) y estrena su rol de productora con la revista Alegría ortomolecular (Carlos Paz).La vedette revela su histrionismo en Brujas, la obra donde comparte escenario con Thelma Biral, Graciela Duffau, Leonor Benedetto y Nora Cárpena. Dirigidas por Luis Agustoni, estas cinco mujeres reestrenaron en el Teatro Corrientes (Mar del Plata).La reina de los talks show en la Argentina concedió, generosamente, unos minutos a PURA VIDA después de la función del clásico que regresó a La Feliz, dirigido por Luis Agustoni, a veinte años de su estreno en La Capital del Espectáculo.
“Sabían que algún día iban a volver…”, es el slogan de este retorno. ¿Qué las llevó a reencontrarse?
Siempre lo digo: Brujas es como una especie de helicóptero que está sobre nosotros provocándonos una carga emotiva. Esta obra es un fenómeno que hace tiempo no se daba en el teatro argentino. Además, y fundamentalmente, es una bisagra en nuestras carreras. Esta nueva versión está potente, contundente y arrasador…
…además un texto reactualizado, que tangencialmente toca temas de la actualidad política y social de la Argentina y con actuaciones incuestionables…
Tal cual, porque no se quería que esta nueva versión tenga un fuerte olor a naftalina. No, nada de eso. Brujas no solo es un comedia potente y revitalizada sino que es una obra que habla del lado oscuro de los seres humanos, de actitudes, de comportamientos deleznables y de cómo las mujeres deben enfrentar, con fiereza o con debilidades, los preconceptos de una sociedad que te empuja y exige cosas. A la gente le encantará, como ocurre desde hace veinte años.
Dicen que todo clásico no pierde vigencia, tanto por su temática como por su mensaje…
Brujas es un clásico, una marca registrada como ninguna otra obra teatral en la Argentina. Lo vio la abuela, la hija y ahora las adolescentes. Es una comedia que tiene mucha intensidad y moviliza tanto a las mujeres como a los hombres. Con este regreso quería agasajar a una pieza que fue una bisagra en la vida de todas las que la hicimos.
¿Por dónde pasa esa intensidad?
La cuerda dramática que se toca es distinta. Yo por ejemplo antes hacía unos monólogos en los que difícilmente me quebraba y ahora difícilmente no me quiebre. Viví tantas cosas durante los diez años que la hice: la aceptación inmediata del público y la prensa, el crecimiento de mi hija, y la pérdida de mi madre y de Mario, el padre de Sofía.
¿Moria es trasgresora, vanguardista o mediática?
Me considero una mujer libre. No soy una mujer con rótulos. A los rótulos los pone la sociedad. Lo que nunca negocié fue mi libertad. Es por eso que soy una mujer que celebra y disfruta. Por eso es que cada empiezo de nuevo. Adoro mi condición femenina. No soy feminista. Todo lo demás puede pasarse por un tamiz que no sea ni tan riguroso ni tan conflictuado.
Si queres reír, reí devuelve a Moria Casán con un fomato que ella conoce mejor que ninguna. Es que este tipo de ciclos, donde se suceden uno tras otro los scketchs, ya fue realizado por ella en los años 80 junto a su ex pareja y padre de su hija Sofía Gala, el cómico Mario Castiglione.El último trabajo de la vedette en televisión fue en 2008 como jurado de Bailando por un sueño (Showmatch), donde bailó con el santiagueño Leonardo Piccinato. En el 2009 estuvo en televisión pero en los programas de chimentos a raíz de sus novios, separaciones, peleas con Antonio Gasalla y Mirtha Legrand y su rejuvenecimiento tras la terapia ortomolecular. Y ella, que de sus experiencias en una suerte de revista bajo el pomposo nombre de Alegría ortomolecular. Aquí no actúa sino que produce. La protagonizan Luciano Garbellano, Gustavo Moro, Luis hace una obra de teatro, en este caso, la temática del mejoramiento de su belleza lo convirtió Ventura, Vanina Escudero, Waldo, Vanesa Carbone, Sabrina Ravelli, Andrea Rincón y Belén Tellez.
Profunda, intensa, reveladora, dolorosa, apasionada, demoledora, actual, vital y esencialmente humana es Brujas, la obra que protagonizan en Mar del Plata Thelma Biral, Nora Cárpena, Graciela Duffau, Moria Casán y Leonor Benedetto. Esta obra, basada en el libro Entre mujeres, del dramaturgo español Santiago Moncada, muestra el reencuentro de cinco ex compañeras de un colegio religioso después de 25 años. Brujas es inquietante por la forma en que revela secretos celosamente guardados. Con una puesta en escena convencional, Luis Agustoni (director) explota con corrección el talento de estas cinco formidables mujeres que se adentran en una historia tan real como posible, en una narración que pone luz a puntos oscuros de cada una de ella. El mundo de las apariencias, la bisexualidad, el abuso sexual y, especialmente, las mentiras que ocultan grandes verdades, sirven de pivote para desnudar la personalidad de cada una de ellas. Pasado y presente asoma con furia en este universo femenino. Drama profundo, con algunos toques de humor bien dosificado, hacen de Brujas un clásico que, como tales, el espectador debe ver. Por aquello de que el teatro es el espejo de la vida misma, en Brujas ese espejo es cruel y cuando más descarnado. Las pulsaciones dramáticas vibran a cada momento, las relaciones tormentosas afloran como un volcán en erupción, las mentiras destellan para dar paso a la verdad y así aquietar los ánimos de cinco mujeres que vivieron entrampadas en una realidad virtual. Los santiagueños que vengan a La Feliz tienen que verla, no sólo por lo descripto sino porque podrá ver en el escenario a cinco brillantísimas actrices sacándose chispas y poniéndole el cuerpo a un producto que habla de las difíciles relaciones humanas.
+ Thelma Biral: a esa mujer simple, distante y recatada que hace le pone calidez, amor, fuerza, concentración y una actuación de esas que sólo ella nos puede brindar. + Nora Cárpena: rompe estructuras y convencionalismos en la composición de una mujer casada pero infeliz, de una mujer de pocas luces pero de una dignidad enorme. + Graciela Duffau: en la abogada que recrea cae todo el peso de la reactualización del texto. La Justicia y otros temas representan un desafío para esta brillante actriz. + Moria Casán: con naturalidad, esa que la caracteriza a ella en la vida real, compone a una prostituta escor sobre la que recaen todas las sospechas de delaciones. + Leonor Benedetto: en ella se reencarna Susana Campos, quien dio vida a esa intelectual peligrosa y manipuladora. Luce fantástica. Confirma aquí lo que los críticos dicen de ella: es una de las mejores actrices del país cuando se trata de interpretar a seres con gran carga dramática.
Millón de espectadores Brujas se estrenó por primera vez en Mar del Plata el 3 de diciembre de 1989. En 1997 logró llegar a un record de taquilla, al alcanzar el millón de espectadores. Un hito en nuestro país que no se repitió jamás. En 1999 volvió por una temporada de un par de meses a propósito de los 10 años de la pieza. Cuando se estrenó trataba de mujeres de 40 años. Ahora, es sobre mujeres de 60 años que evocan sus épocas adolescentes.
Los primeros minutos del nuevo año (2010) asomaron brioso, frío y lluvioso en Mar del Plata. En el interior del Hotel Hermitage reinaba la alegría por los festejos. PURA VIDA estuvo especialmente invitado a esa fiesta de la que participaron Moria Casán, Carmen Barbieri, Santiago Bal, Rolo Puente, Alberto Martín y Ethel Rojo.
Cuando las manecillas del reloj marcaron las 24, Cecilia Milone, desde el escenario, daba la bienvenida al 2010 interpretando tangos, boleros y milongas. Minutos más tarde, los invitados comenzaron a celebrar con pitos y matracas. En ese marco, apareció ella, cantando, bailando y con su tonada santiagueña bien remarcada.
Era Ethel Inés Rojo Castro, la primera vedette argentina que actuó en el Lido de París. A sus 72 años y dueña de una vitalidad arrolladora, la también actriz conversó con nuestro enviado especial. Se emocionó por evocar a Santiago pero dejó en claro su furia por sentirse “marginada en mi propia tierra”. Hablamos de eso y del musical que protagonizará, desde hoy, con Joaquín y Lucía Galán, los hermanos Pimpinela.
¿Qué evoca de Santiago?
Toda mi infancia y adolescencia. Recuerdo cada lugar donde he tejido sueños. Rememoro esa época de juventud cuando me consagraron reina. No olvido la casa de mis padres como tampoco la calle 24 de Septiembre, donde hemos vivido. Pero, lamentablemente, debo decir que me tienen un poco olvidada los santiagueños.
¿Por qué? ¿Qué pasó para que no la recuerden como la gran figura que es?
No se por qué me tienen relegada. Se acuerdan muy poco de Ethel Rojo que fue una de las figuras que salió al mundo a representar a la provincia. No me invitan para nada. Se han olvidado de esta vedette que tan bien los ha representado en todas partes.
Lamentable pero real, Ethel, es aquél viejo adagio que dice que nadie es profeta en su tierra…
Es doloroso que te olviden en tu tierra. Yo soy santiagueña y a mi esencia no la niego. Desde mantener mi tonada hasta recordarla en cuantos lugares voy por el mundo es una manera de tener presente mi santiagueñidad. Bien dicen que Santiago no tiene riendas, pero sujeta. Me estremezco de sólo pensar que en algún momento volveré a mi tierra.
En Santiago la olvidan pero el Maipo, el lugar donde nació artísticamente, la homenajeó con Ethel Rojo, por amor al Maipo…
El Maipo, que es como mi casa, me brindó un tributo en el marco de los festejos que prepararon para celebrar los cien años de esta sala. Y, al mismo tiempo, también fue un reconocimiento que Ethel Rojo le hizo a este espacio de creación que ha proyectado mi carrera y me ha permitido trascender más allá de mi provincia y de mi país. Haber estado allí me produjo una sensación muy reconfortante; es como volver al nido. Haber estado en los camarines y en el escenario me remonta a mi primera juventud. Cada rincón del teatro, me recuerda cosas pequeñitas que hacen a mi historia y a mi vida.
¿Todo tiempo pasado fue mejor? Pregunto esto a partir de que uno no olvida lo que significó usted, Nélida Lobato y Nélida Roca y otros íconos de la revista…
Los tiempos cambian, evolucionan. Yo soy una mujer que no se queda en el pasado. Vivo un tiempo presente y proyecto mi futuro a partir de mi historia artística. Los tiempos han cambiado como también el gusto de la gente. Estoy seguro de que la revista que se hace ahora corresponden a esta época…
Y las figuras femeninas que incursionan en la revista están cada día más parecidas unas a otras…
Yo siempre digo que deberían darles un premio a los cirujanos plásticos. Pero, de todos modos, las figuras que están en este momento corresponden a esta época. No te olvides que tengo 72 años (los cumplió el 23 de diciembre). Yo formo parte de otra generación y me parece emocionante y fascinante de que me tengan en cuenta.
Cómo lo hicieron Lucía y Joaquín Galán para que interprete a la mamá de ellos en el musical Pimpinela, la familia…
Llego a esta instancia porque soy lo más allegado a ellos. A Lucía y Joaquín los conozco desde hace veintisiete años. Cuando ellos concibieron la comedia musical Pimpinela, la familia, inmediatamente pensaron en mí para hacer el papel de Ingrasia, la mamá de los chicos, de quien soy amiga desde hace muchísimo tiempo.
¿Emoción o responsabilidad le genera esta confianza depositada por los Galán?
Mucha emoción, enorme alegría y un eterno agradecimiento para Lucía y Joaquín por no dudar en convocarme para trabajar en esta maravillosa obra donde los sentimientos tienen un protagonismo fundamental y la música acompaña perfectamente esta creación. En esta comedia musical luce la actriz.
¿En este musical, rompe con el encasillamiento de vedette que la pusieron?
Siempre fui actriz. He realizado, especialmente en España, varios papeles dramáticos. Lo que pasa es que me encasillaron en la vedette pero se olvidaron de mi formación actoral. La actriz nunca deja de ser actriz y el teatro nunca dejó de ser el piso mío.
En tiempos en dónde los mediáticos resucitaron, Ethel Rojo se destaca por sus dotes artísticos y no por una lengua filosa…
Esto es el fruto de cincuenta y cuatro años de profesión. Es el reconocimiento a un trabajo inquebrantable que realicé desde que salí de Santiago hasta que llegué a Buenos Aires y, posteriormente, me proyecté a nivel internacional.
Más allá de la amistad que tiene con los Pimpinela, ¿se siente fortalecida de que la hayan convocado para trabajar con ellos?
Más que fortalecida me siento agradecida. El trabajo siempre se agradece, sobretodo cuando viene de personas tan queridas como son los hermanos Galán e Ingrasia, que es la formadora e ideóloga de este dúo. Honrar a este símbolo que es la familia.
Concluida la temporada, ¿saldrán a recorrer el país con este musical?
Aún se está hablando sobre el tema. La idea es que este show, a través del cual se honra al símbolo más grande de la humanidad, como es la familia, sea presentado, a partir de abril venidero, en Buenos Aires y, después, posiblemente por todo el país.
Antes de brindarnos su opinión acerca de las chicas del momento que se ponen el título de vedettes, Ethel remarcó:”La vedette no tiene que ver con el sexo o la edad sino con la experiencia y el talento. Vedette fue Edith Piaff o Julio Bocca. En la Argentina se acotó la palabra para hablar de chicas con cuerpo bonito. No todo pasa por allí”.
+ Carmen Barbieri:”Una profesional con mayúsculas. Insuperable. Es vedettísima”.
+ María Eugenia Ritó:”No pudo soportarel peso de ser figura”.
+ Florencia de la V: “Es un caso excepcional porque siendo un travestido ocupa el lugar de una mujer. Es la única figura que surgió. Tiene talento y captó el gusto del público”.
+ Valeria Archimó:”Tiene estilo. Es muy buena bailarina”.
+ Jesica Cirio:”Le falta mucho. Debería continuar como modelo”.
+ Ximena Capristo:”Una chica con un cuerpo espectacular”.
+ Adabel Guerrero:”Una joven que se destaca por el enorme talento que tiene”.
+ Silvina Escudero:”Muy buena bailarina”.
+ Iliana Calabró:”Tiene oficio y es de buena madera”.
Volvió a filmar después de 24 años
Mingo y Aníbal contra los fantasmas fue la última película donde apareció Ethel. Fue en 1985. Tuvieron que pasar 24 años para volver a pisar un set. De esta manera, la santiagueña rodó, bajó las órdenes de Gustavo Calzada, la película Luisa. Este filme está protagonizado por Leonor Manso. En el mismo se abordan “los miedos colectivos tales como la locura, la soledad, la culpa, la marginación y la vejez”, según nos contó.
“Fue una experiencia gratificante filmar nuevamente. Tengo un pequeño papel pero que tiene una importancia destacada en la trama”, resaltó. Ethel trabajó en cine desde 1955 cuando protagonizó Pobre pero honrado. Después le siguieron El satélite chiflado (1956), Amor se dice cantando (1957), Hay que romper la rutina (1974), Maridos en vacaciones (1975), La noche del hurto (1976), Sujeto volador no identificado (1980, aunque inconclusa), La noche viene movida (1980), Frutilla (1980) y Mingo y Aníbal contra los fantasmas (1985).
La Juvenil Ethel Rojo nació en Santiago del Estero bajo el nombre de Ethel Inés Rojo Castro. Sus padres tenían una sastrería sobre calle 24 de Septiembre. Junto con su hermana Gogó Rojo formaron una dupla inolvidable de la revista porteña.
Consagrada en Santiago como la reina de la juventud, Ethel tenía sólo 17 años cuando debutó en el Maipo, de Buenos Aires, donde se convirtió en un mito del bataclán porteño. En sus inicios, allá por 1955, Rojo -bautizada "la juvenil"- se las arreglaba entre vedettes de oficio provistas de melenas brillantes, bustos generosos, amplias caderas y cinturas de avispa.
"Era una chiquilina que recién empezaba. En ese momento, el teatro era de Zully Moreno y de Luis César Amadori.Me contrataron como bailarina rasa. Era muy buena para estar tan al fondo y me fueron ascendiendo poco a poco”, evocó ante PURA VIDA.
“Con el paso del tiempo ya me empezaron a dar roles más importantes y me pusieron el rótulo de la vedette juvenil. Y yo, que era una figurita, me fui a Europa y, después de unos años allí, volví como figura. Lo demás es historia". Una historia que la sostiene.
No vuelve a la política
Ethel Rojo no fue la excepción en tiempos en que las vedettes soltaban las plumas, lentejuelas y concheros para calzarse el traje de políticos y buscar una banca en Diputados o el Senado de la Nación. Eran épocas en que Moria Casán y Zulma Faid intentaban abrirse camino en escenarios totalmente ajenos para ella.
“Estoy desencantada de la política. No regreso más”, aseguró Ethel a PURA VIDA. La santiagueña, de la mano del entonces presidente Carlos Saúl Menem y en una lista sábana que lideraba su comprovinciano Eduardo Ávila, quiso ser diputada. No entró y entoncés decidió salir de ese terreno para regresar al que conoce muy bien: los escenarios de los teatros.