sábado, 26 de septiembre de 2009

"Los discursos del poder son siempre sospechosos"

Por Emilio Marcelo Jozami / mjozami@elliberal.com.ar

Actor, humorista, futbolero, rockero y peronista. Esas son las cualidades que sobresalen en Diego Capusotto, un artista multifacético que hace de las suyas en Peter Capusotto y sus videos, programa que se emite todos los lunes, a las 23, por Canal 7 Argentina. Con un humor que se acerca al grotesco, Diego profundiza sobre íconos populares, muchas veces intocables. El ex Cha, Cha, Cha y Todo x 2 pesos, dialogó en exclusiva con PURA VIDA.
¿Te paraliza el discurso del miedo que proviene desde distintos sectores de la sociedad?
No me paraliza pero si me preocupa porque eso está sustentado ideológicamente. Los discursos del poder son siempre sospechosos. Tiene una finalidad que no tiene el ciudadano común, probablemente.
Horacio González, sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, dijo que usted es el principal crítico cultural de esta época….
Me emociona fuertemente saberlo. Siempre es importante tener referentes de tamaña inteligencia quien, de alguna manera, enmarca en su visión particular lo que nosotros hacemos. Llegar a esos espíritus me parece bastante importante.
¿El humor está más conectado con la realidad que los propios políticos argentinos?
Los políticos construyen más desde una estrategia que el humor no tiene. El humor es mucho más libre que cualquier estructura. Precisamente, lo que hace el humor es romper esa estructura de pensamiento para ir un poco más allá.
¿A esa libertad creativa, grotesca, la consigues con Peter Capusotto y sus videos?
Lo que hacemos es como un juego que tiene que ver con lo que nos atraviesa sensiblemente. El humor es como una descarga que uno tiene sobre lo que no te gusta. No deja de ser una especie de señalización de capas de pensamiento único y moral.
¿Cómo es trabajar con el humor y la ironía en el canal estatal?
Lo hemos elegido porque ése es un lugar que nos han dado un tránsito libre como para que nosotros podamos hacer nuestro programa, con un lenguaje propio que a su vez es compartido con la gente que mira. Estamos cómodos de trabajar en Canal 7.
Eso no significa que seas un militante del canal estatal…
Soy un militante de los lugares donde dejan a uno expresarse libremente. Es lo que ha pasado con el programa. Hay una cuestión afectiva. Hay gente del canal que conoce a Pedro Saborido (el Peter del título del programa) y a mí también desde la época de Todo x 2 pesos. De alguna manera, es gente que permite que un programa como el que hacemos pueda estar en ese lugar y circular libremente; es decir, que nosotros tengamos control de lo que hacemos y no tengamos que negociar lo que es el concepto del ciclo.
¿Peter Capusotto y sus videos saldrían al aire en otros canales como lo hace en el 7?
No lo se pero tampoco no nos hemos detenido a pensarlo. Me da la sensación de que en otros canales podrían tener una especie de control o cercanía con el programa que, en realidad, nosotros no queremos. En otro canal, el programa tendría que tener una cuestión compulsiva de éxito que no sucede en el Canal 7. Eso hace que uno pueda trabajar más atento y concentrado con respeto a lo que uno hace.
¿Cómo se siente cuándo los dichos de sus personajes son usados por el común de la gente?
Que alguien se apropie de esas consignas o códigos es algo celebratorio. Es lo más genuino que a uno le puede pasar. Además, uno trabaja para que esto suceda.
¿Qué lo llevó a exponer, tratar y maltratar con humor al rock?
Parte de esa cultura tiene las especies de micro organismos que lo invaden. Entonces, un poco es desmitificar cualquier cosa que uno lo pueda relacionar como a lo sacro. En un algún punto, reaccionamos en contra eso.
¿Estás más allá de los enojos de los rockeros que usted parodia?
De hecho no nos han llegado tantos enojos sino halagos. Muchos de los que estamos en la cultura del rock tenemos nuestros propios espejos. En algún momento, el programa, a mi juicio, tiene un lenguaje intenso y desmitificador que cualquier persona vinculada al rock, y con sentido común, lo entiende como tal y que comprenden la burla a ciertos gérmenes algo que después no sostienen.
¿El rock dejó de ser reaccionario para convertirse en más glam?
Probablemente los sucesos históricos, en determinadas épocas también, hacen a tu pensar. Hoy, está todo confuso. De alguna manera, todo se ha degradado, hasta la posibilidad de trabajo, y el rock también empezó a ser una especie de salida laboral que antes no interesaba porque era como una especie de manifestación casi necesaria. Hoy se acomoda hasta que, quizás, aparecen otras voces.

Pomelo, Bombita y algo más

¿Te sientes identificado con algunos de los personajes?
Todos los personajes tienen como una hermandad. Yo los quiero a todos y todos, de alguna manera, se han apoderado de mí para demostrarme de diferentes maneras.
Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero y Pomelo ¿son espejos que te reflejan ideológicamente?
Sí, pero desde un lenguaje inverosímil, porque el juego del humor es ponernos en lugares inverosímiles, que nos divierten y que después provocan una especie de reflexión o debate. Pomelo, probablemente, sea la parte más adolescente que uno tuvo y que, a su vez, es sostenido por gente que ya no es adolescente. Por lo tanto, Pomelo es una burla a una declamación ficticia dentro del rock. Es como tratar de traspasar los márgenes sin siquiera saber cuáles son. Bombita, siendo yo chico, de alguna manera, aunque yo no fui militante, me atravesó de alguna manera.
¿Con Bombita reivindicas a la llamada juventud idealista de los 70?
Si, yo reivindico a la juventud de esa época, por los matices, por algo que terminó en tragedia. Me parece que fue gente que ha tenido una lucha activa por algo que, a mí, me resulta algo muy conmovedor.
¿Qué espacios ocupan en tu vida Juan Domingo Perón, Racing, los hermanos Marx y Buster Keaton?
Cada uno con su propio escenario, son todos son un gran amor. Algunos de ellos, como los hermanos Marx y Buster Keaton y Racing, con matices más libres. Perón fue un líder político con todo lo que eso conlleva. Más allá de eso, todos tienen pertenencia en mí y que de alguna manera fueron volcadas en cuantos programas hice.

Opinión autorizada
* Despenalización del consumo de marihuana: “Me parece bien que cada persona pueda tener su propia elección sobre las cosas. Toda cosa requiere de una información para saber bien qué es lo que está usando y que es lo que uno decide no usar. Me parece más lógico que demonizar una determinada droga, teniendo en cuenta de que hay drogas que se usan legalmente, como la comida chatarra y el cigarrillo.
*Ley de Medios: “Está bien discutirla y reformarla. Podría haber sido discutida en otro momento. Esto ya forma parte de una cuestión estratégica, de cuando el gobierno no tenía tantas voces opositoras como tiene ahora. No deja de estar en un contexto político donde, lo que no están de acuerdo con el gobierno, la intentan demonizar bajo la premisa de falta de libertades. Cuando está en juego el poder, las cosas no se discuten desde un lugar democrático sino desde una construcción más de sector. Las voces más exacerbadas de la oposición son las peores voces de la Argentina. Es eso lo que me sucede.
*Fútbol para todos: “Todo termina siendo una cuestión de poderes y de construcciones sectoriales”.

Todos esperan a Boogie, el aceitoso















































Emilio Marcelo Jozami
mjozami@elliberal.com.ar

Boogie, el aceitoso está cerca. Después de andar por diversos festivales internacionales del cine del mundo, y quedar seleccionado entre los diez mejores filmes de animación, se prepara para desembarcar en cincuenta salas cinematográficas argentinas, entre ellas las de Santiago.
Basada en el genial personaje de Roberto Fontanarrosa, la película conserva la misma esencia de las historietas y su estética impactará en el público adolescente y adulto. Así lo adelantó, en diálogo exclusivo con PURA VIDA, su director, Gustavo Cova.
“Uno de mis grandes orgullos es haberle sido fiel a la ideología y al personaje. Cuidamos mucho de que esto se vea reflejado en la película”, comentó el realizador argentino quien confirmó la fecha de estreno nacional: el próximo 8 de octubre.
Cova no olvida el momento en el que el propio Fontanarrosa aprobó el guión. “Llegó a leer un primer libreto y vio un trailer que hizo la compañía (Ilussion Studios) para empezar a mover la película y conseguir financiación. Quedó muy contento”, resaltó.
Pablo Echarri, la voz del matón concebido por Fontanarosa, sostuvo que Boogie es el alter ego de los argentinos. ¿Comparte ese punto de vista?
Las tiras del “Negro” estaban llenas de sarcasmo e ironía y tienen un humor genial. Hay que entender los dobles discursos, de cómo trabajan los textos, con esa crítica profunda que tienen cada uno de sus chistes. El personaje tiene una fuerza que trabaja desde lo profundo del inconsciente de cada uno. El “Negro” criticó toda una forma política y social del imperialismo y, especialmente, de la violencia que todos llevamos dentro.
Su filme se estrena en un año donde la violencia, en sus más variadas formas, se instaló en el país ¿Será Boggie un disparador para reflexionar sobre este tema?
Dios quiera que así suceda y que el “Negro” nos ayude para que esto pase. Lo peor que nos puede suceder es que se lo tome linealmente y no se lo entienda como lo que es: una crítica muy interesante a todo un sistema donde reina la violencia. El “Negro” escribió estas historietas entre fines de los 70 y principio de los 90. Nada ha cambiado. Hemos ido empeorando como sociedad. Esto, hace veinte años, indudablemente tenía significado y hoy, en realidad, se exacerba. En vez de ir avanzando en el mundo, somos pendulares y volvemos al lugar de origen. Todavía tenemos mucho para aprender y corregir. En esos flancos oscuros abunda nuestro racismo, nuestra intolerancia y la violencia. Y es aquí donde Boggie pega más fuerte.
¿Qué los une y qué los diferencia al asesino a sueldo de Fontanarrosa con Harry, el sucio, el policía violento y justiciero de Clint Eastwood?
Los separa, básicamente, la ironía y la ideología. Las películas de los años 70 estaban nutridas de una gran violencia. Eran tiempos donde, en EE.UU., estaba en apogeo la Guerra Fría y el desastre que hicieron en Corea y en Vietnam. Transformaron a la sociedad en una masa violenta, imagen que trataban de contrarrestar con el rock y el hippismo. Había un ala ultraderecha que quería imponer el gatillo fácil como la única forma de justicia y que defendía ese modo de vida y de manejar un gobierno. Justamente, Boogie es una cargada a todo esto, una mirada burlona a todo ese sistema. Es el punto de partida desde donde más se diferencian. Después, en las acciones, por desgracia, Boggie y Harry son muy parecidos.
¿La gente avala hoy a los Rambo y Harry que hay en la Argentina?
Hoy, uno puede reírse un poco con los Rambo y los Harry. En aquél momento, la gente no se reía sino que aplaudía a estos personajes. Boogie es el sarcasmo de todo esto desde la visión de un sudamericano. La mirada de Fontanarrosa es inteligente y culta. El “Negro” era una persona preparada y popular y con un lenguaje muy abierto, cotidiano y con una llegada a la gente desde el llano. La gente se divertirá mucho cuando vea la película. La idea fue hacer una película sumamente entretenida, de alto impacto estético y contar una muy buena historia. Es el mejor tributo que le hicimos al personaje.
¿Qué encontraron en Echarri que no haya tenido Micky Rourke para elegirlo como la voz de Boogie?
Lo de Mickey Rourke fue una coincidencia y una intención de nuestro CEO José Luis Massa. Cuando Mickey vio el proyecto se interesó pero, por cosas de la vida, se fue distanciando y después del Oscar que ganó por El Luchador fue inaccesible. De todas formas, quedó abierta su posible participación cuando hagamos la versión en inglés. Ahora bien, la voz de Pablo nos parecía que era lo suficientemente áspera. Pablo tuvo que hacer un gran trabajo para desprenderse de su porteñismo a la hora de hablar.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Nora Cárpena no teme quedar encasillada




















Por Emilio Marcelo Jozami

mjozami@elliberal.com.ar

Con soberbia actuación en su rol de la mala de Herencia de amor, la actriz argentina revalidar pergaminos conseguidos en años de carrera culebrón donde sobresale Cárpena lo emite Canal 7 Santiago del Estero, a las 15.

Herencia de amor la devolvió a la televisión después de sus apariciones en Sálvame María (2005) y Padre Coraje (2006). En la telenovela protagonizada por Diego Olivera, Sebastián Estevanéz y Luz Cipriota, la actriz Nora Cárpena es Mercedes, una “mujer déspota, diríamos la mala”, tal como la definió en diálogo exclusivo con PURA VIDA.
La hija del gran actor y director Homero Cárpena, disfruta de este presente laboral. Mientras tanto, la hermana de Claudia Cárpena ya se prepara para debutar en Mar del Plata con Brujas, obra de teatro que subirá a escena al Teatro Corrientes junto con Moria Casán, Thelma Biral, Graciela Duffau y Leonor Benedetto.
¿Cómo analiza el cruce entre la realidad y la ficción que se da en las telenovelas?
Todas las novelas tienen que ver con la realidad. Rolando Rivas: taxista, que era de otras épocas, también tenía que ver con la realidad. Las novelas son sacadas de la vida misma. Es mentira que sea una cosa novelesca porque en la vida pasan cosas mucho más novelescas que las novelas propias.
(Participó en la segunda temporada de Rolando Rivas, donde personificaba a Natalia, la mamá de Marcelo Marcote, cuyo personaje hizo que se encontraran ella y el protagonista de la tira, Claudio García Satur, para comenzar una nueva historia de amor).
Por lo que la escucho, ¿no acepta esa división entre género clásico y realista?
Para nada. Las novelas van cambiando de acuerdo con las épocas. Siempre tienen una historia de amor y algo que ocurre. Rolando Rivas tenía todo lo relacionado con Buenos Aires. En los años 70 había otro Buenos Aires si lo comparamos con el de hoy. Las cosas han ido cambiando como cambió la ciudad, el lenguaje y el mundo. Hay algunas que son más o menos románticas o más o menos testimoniales.
Dentro de las testimoniales, como el caso de Montecristo, usted interpretó a la jueza Mercedes Cortés…
Estoy muy orgullosa de haber trabajado allí. La realidad fue un dato muy fuerte dentro de Montecristo. Eso fue uno de los atractivos principales que propuso la tira. Se abordó el doloroso pasado de la Argentina y los procesos judiciales contra muchos de los que participaron del llamado terrorismo de Estado. Esta obra exhibió que la ficción puede mostrar cabalmente lo que pasa en el país.
Fue un personaje que, tal vez, rompió con los estereotipos a los que estábamos acostumbrados a verla…
Fue una persona que tenía muy en claro todo lo que tenía que ver con los derechos humanos y no le importaban los medios para llegar a la verdad y cumplir sus objetivos.
Si la Mercedes de Montecristo era una mujer aguerrida, ¿cómo es la Mercedes que ahora interpreta en Herencia de amor?
Es una mujer muy ambiciosa, que estuvo mucho tiempo fuera del país y que vivió muchas cosas en su pasado, algunas que se conocen y otras que no y que, por supuesto, no voy a hablar. Como todos los personajes, como todos los seres humanos tiene una cierta carga que la hace ser de una manera o de otra. Por momentos, una mujer muy déspota, una mala. No creo que sea muy mala pero eso es lo que la gente puede pensar. Es un personaje simpático y entretenido que me divierte hacerlo.
¿Cuál es el tratamiento que hace Herencia de amor acerca de la realidad?
Es una novela romántica, cuya historia se desarrolla en un pueblo donde dos hermanos se pelean por una herencia. Eso puede ocurrir en cualquier momento. Es una historia que desnudará intrigas y alianzas entre los personajes que se tejerán a partir del amor y del odio que unirá o destruirá sus destinos para siempre.
¿Esa forma de ser de Mercedes la transfiere a Lautaro Ledesma (Diego Olivera)?
Eso lo tienen que juzgar ustedes. Yo no puedo juzgar como público. Eso tiene que decirlo la gente.
(La transferencia está porque Lautaro, protagonista del triángulo entre los personajes de Sebastián Estevanez y Luz Cipriota, es un ser ambicioso, que le gusta el poder y que vuelve únicamente a la estancia de su padre para cobrar la herencia).
¿Teme quedar encasillada en el personaje de la mala?
No. A esta altura de mi vida no temo quedar encasillada en nada”.
¿Se considera una actriz todoterreno?
Soy una actriz que ha trabajado en muchos ámbitos, tal vez menos en cine. A mi me encanta la televisión y el teatro. Si me gusta la propuesta, acepto, es suficiente.
¿Qué debe tener un guión para que usted acepte sin vacilar?
Tiene que interesarme.
¿Qué temáticas prefiere desarrollar?
Me puede interesar una cosa o no. Ya no estoy encasillada. Dependerá de los momentos de la vida, de todo.
¿En estos momentos qué es lo que le interesa?
Mi interesa lo que estoy haciendo en televisión. Me propusieron hacer Herencia de amor y acepté. Me ofrecieron volver a hacer Brujas, en teatro, y acepté. En este momento, esto es lo que me interesa. De aquí en más no sabría decirle qué voy a hacer. Herencia de amor sigue hasta fin de año y, el 3 de diciembre, estrenamos Brujas en Mar del Plata.

Las Brujas vuelven a juntarse

En los 90, Nora se destacó con Brujas en teatro, junto a Thelma Biral, Moria Casán, Graciela Duffau y Susana Campos. Ahora, el 3 de diciembre próximo, esta obra será reestrenada en el Teatro Neptuno (Mar del Plata) con el mismo grupo de actrices, salvo Campos que falleció en el 2004. Su reemplazante será Leonor Benedetto.
Brujas muestra el reencuentro de un grupo de compañeras después de 25 años. Cada una posee una personalidad singular y cada una asiste a esa reunión sin saber que, a lo largo de la misma, se develarán algunas intrigas que las pondrán en guardia. A la vez, cada una mostrará su verdadera realidad.
¿Cómo fue el reencuentro con Thelma Biral, Moria Casán y Graciela Duffau?
Muy agradable, muy tierno. Son seres maravillosos. Fue como volver a vivir un montón de cosas que habíamos vivido en su momento.
¿Por qué perdura Brujas?
Esas cosas, en el teatro, no se saben. El teatro, como dice Carlos Rottemberg (productor de la obra), no tiene palabra de honor. El teatro es mágico. Ocurre o no ocurre. El público dice sí o no. Fórmulas no hay, porque si no nadie haría fracasos.
Susana Campos no estará físicamente pero su luz, seguramente, iluminará en el escenario…
Seguro. Susana es una mujer entrañable, un ser humano formidable. La vamos a recordar con todo el amor de una persona a la que quisimos mucho. Ella estará presente siempre. Quien la reemplazará, Leonor Benedetto, es la persona acertada. A través de Dolores, su personaje, no dudamos que manejará a la perfección el misterio que el personaje desarrolla durante la obra.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Una viuda se confiesa


Por Emilio Marcelo Jozami
mjozami@elliberal.com.ar
El secreto de sus ojos hizo el milagro: logró que la gente eligiera nuevamente el cine nacional. Consiguió, en menos de dos semanas de exhibición, superar el medio millón de espectadores. Ahora, quien intentará continuar con esta buena racha será Las viudas de los jueves, película dirigida por Marcelo Piñeyro que se estrenará pasado mañana en todo el país. Pablo Echarri, Leonardo Sbaraglia, Juan Diego Botto, Ernesto Alterio, Gabriela Toscano, Ana Celentano, Gloria Carrá y Juana Viale, son sus protagonistas. PURA VIDA entrevistó ayer a la actriz Gabriela Toscano, quien interpreta a Mavi.
Gabriela Rosana Toscano está feliz por haber retornado al cine con Las viudas de los jueves, de Marcelo Piñeyro. La última vez que la vimos fue en El Destino, dirigida por Leonor Benedetto. Casualidad o causalidad, lo cierto es que, tanto en una como en otra, con variopintos enfoques, se habla del capitalismo salvaje y del sálvese quien pueda. El jueves 10, a los cines de la Argentina (aún no en los de Santiago) llegará la nueva película del realizador de Tango feroz, Caballos salvajes, Plata quemada y El método. Está protagonizada por Gabriela Toscano, Ana Celentano, Gloria Carrá, Juana Viale, Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Juan Diego Botto y Ernesto Alterio. Las viudas de los jueves, ese policial que funcionó como radiografía de la vida en los countries: la desesperación por conservar el status social, la velada hipocresía, la apariencia de perfección que esconde violencia y malicia. Toscano es, en la ficción, Mavi, esposa de Ronnie, un desocupado-cínico compuesto por Sbaraglia. Ella, a duras penas, sostiene el hogar. Ambos tienen un hijo adolescente e introvertido (Camilo Cuello Vitale) que se reparte entre el chat y una amiga transgresora (Vera Spinetta, la hija menor de Luis Alberto). En diálogo exclusivo con PURA VIDA, Gabriela habló de este nuevo “tanque” del cine argentino que se estrenará en un momento de muy buen romance entre el público y las producciones nacionales, idilio iniciado por El secreto de sus ojos.
¿En qué circunstancias la convocó Marcelo Piñeyro para interpretar a Mavi? Después de haberme visto en las últimas obras de teatro que hice (La Prueba, Cómo aprendí a manejar). Después de charlar con él e interesarme por el personaje me embarqué en el proyecto.
¿Qué te sedujo de Mavi para aceptar y compenetrarte en su composición?
Mavi es una persona que, por sobre todo, ama. Está preocupada por su hijo y por su marido que no trabaja. Ella sobrelleva esta situación con gran dignidad. Tiene una relación con su esposo de mucho afianzamiento, fidelidad y unión.
¿Sientes que el peso de la película recae en Mavi y el Ronnie de Sbaraglia?
Puede ser que al final de la historia nuestros personajes tengan más peso y la gente se quede con esto. De todos modos, todo está muy bien repartido.
¿La película se ajusta al libro escrito por Claudia Piñeyro?
La película no es igual al libro. Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras han sacado la parte fundamental de la novela. Es muy difícil hacer un libro cinematográfico de una novela.
¿Mavi es la resignificación de cientos de mujeres con esposos desocupados?
No se ve tan así en la película. Quizás haya una chispa. Somos cuatro parejas y ocho los protagonistas, por lo que es muy difícil de contar cada historia con muchos detalles.
¿La vida en el country, donde se desarrolla la historia, es una metáfora del capitalismo puro y de lo que sucedió en el 2001 en la Argentina?
Muchos argentinos eligieron un modelo de querer vivir mejor pero, después, a muchos de ellos les jugó en contra como a otros no. No podemos discriminar. Todo lo que sucede dentro de la Argentina es un reflejo de lo que somos nosotros.
Precisamente, Piñeyro dijo que esta película indaga acerca del sector social “funcional a las políticas que generan la decadencia…”
Más allá de eso, en la película hay muchas cosas que se cuentan. Entre esas cosas están las relaciones humanas. Viva o no viva en un country, si uno está afianzado en la relación con el otro puede salir adelante sin ningún tipo de problemas.
¿En qué se parecen el country de Piñeyro con el de Amas de casas desperadas?
En que la vida es más cerrada, en qué unos conocen a los otros y al mismo tiempo no. Son distintos. No podría asociarlo. En amas de casa desesperadas había cuatro amigas que eran más superficiales. En cambio, en Las viudas…las cosas pasan por otro lado. Hay crímenes e intrigas.
El público apoyó a El secreto de sus ojos. ¿Esperas que esto suceda con Las viudas…? Esperemos que sigamos con la buena racha del cine argentino y que la gente vaya y vea reflejadp un aspecto de la historia de nuestro país. No tenemos que renegar de los nuestros. En la Argentina hay gente muy talentosa.

"Marcelo te da confianza"

Gabriela nació el 25 de octubre de 1965 en Montevideo (Uruguay). De bebé se trasladó con sus padres a Buenos Aires. Fue a un colegio de monjas y estudió actuación. Debutó en un musical, hizo comerciales, ganó un Martín Fierro por Culpables (TV); hizo de Susana Giménez niña en la película La Mary y se la vio en Amas de Casa Desesperadas y en el capítulo que mató a Adrián Suar en Mujeres Asesinas (Rita, Burlada).
Marcelo Piñeyro es un muy buen director de actores. ¿Te sentiste contenida a la hora de componer a Mavi?
Marcelo te da una gran confianza. Él sabe a quién elige. Es una persona que te escucha mucho. Él sabe que cuando el actor está relajado, abierto y confiado da lo mejor. Nos hemos sentido muy cómodos todos. Él es una persona encantadora y eso hace que el grupo sea bueno, como lo fue este grupo. Hubo una muy buena convivencia entre todos.
¿Qué rescatas de esta experiencia de hacer cine?
Estoy muy contenta de haber vuelto a un arte que me apasiona. Me gustaría hacer más. Filmo muy poco. Haber trabajado con Juana Viale, Ana Celentano, Gloria Carrá, Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Juan Diego Botto y Ernesto Alterio ha sido una experiencia enriquecedora. Nos divertimos mucho fuera del set.
Aparte de Marcelo Piñeyro, ¿qué aportes hicieron a tu carrera haber sido dirigida por Fernando “Pino” Solanas, Edgardo Cozarinsky y Albertina Carri?
A “Pino” lo adoro porque, siendo yo adolescente, me llevó a un mundo fantástico y desconocido como es el cine. Son muy buenos directores que me aportaron mucho.